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Mudanza



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Nothing ever changes


Es curioso el vacío. La angustia que te doblega el alma, aún cuando no hay nada que doblegar. Puede que todo sea, al fin y al cabo, una lucha eterna por la auténtica (y única) percepción de la utopía. Lo irreal, lo perfecto, eso a lo que nunca llegamos. Aspiramos a nada, suspiramos por todo. Caemos en la inevitable evidencia de la fragilidad e inutilidad de nuestra existencia. A veces, sólo a ratos, sólo cuando estamos completamente perdidos o intentando perdernos. Es entonces cuando nos damos cuenta de que no existen las horas perdidas, los minutos vacíos, ni siquiera la verdadera soledad; que somos nosotros. Que somos dolor. Estamos destinados a caer en una maldita espiral de preguntas sin respuesta mientras vivimos, minuto a minuto, una vida normal, como la de cualquier estúpido animal.

Always stays the same
Nothing ever changes
English summer rain
Seems to last for ages

I'm in the basement
You're in the sky
I'm in the basement baby, drop on by

Hold your breath and count to ten
Fall apart
And start again
Start again
Start again
Start again

And I can't sleep, without your breathing, 
and I can't breathe each time you're leaving... 
And I'll pray you won't stay away... 
That you'll come back to me someday.



Más Placebo en vena o córtamelas.
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No te encuentro

Y cuando no estás, te juro que te invento. 

El aire resuena y las palabras se lleva. Borrosos paisajes, preciosas mentiras, eternos mediodías de cada ciudad perdida. Y aún así. Y aún así, es como te digo. Las montañas de tus lágrimas, erosionadas por el paso de las tristezas, inolvidables dolores de alma, conocidos ya, familiares ya. Y yo me convierto en herida, y tú en sangre, somos dos, somos uno, somos dolor y no hay nadie que lo calme.

Antes iluminaba, ahora quemo, desde los huesos hasta las entrañas, quemo. Sé mis cenizas pues.

Te esnifaré y me colocaré de ti 
y será todo precioso porque estás otra vez dentro de mí.


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el.no.sig.ni.fi.car. nada.
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Sin título


He vuelto a caer. Me he enredado conmigo misma en una lucha para tres. 
Ya no sé ni cómo decirte 'ayúdame'.

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Frenesí


El sonido de tus huesos rompiéndose contra mi sudor, y tus manos devolviéndome a la vida. Y los labios, y las cortinas zarandeando mis locuras sobre tu pecho desnudo y mi alma desnuda y tus dedos tecleando la misma melodía de siempre. En mis costillas. Y mi cabeza. Y mis pensamientos dando vueltas sin cesar creando un huracán sobre la cama que cesa solamente cuando dejas de besar y tus labios dejan de respirar y consigues deletrearme que me quieres. Con el corazón. Y me lo dices y me caigo, me retuerzo en tus brazos, desaparece la cama y las paredes, dejo de ser persona y tú me perteneces. Se rompe el edificio, y me rompo yo contigo, nos desmenuzamos entre pieles que no son nuestras, que son nuestro pasado, que no son más que el dolor sin amor de los dedos que ya nos tocaron. ¿Qué fue, pues? Fuiste tú y fue todo lo que no sucedió, porque fue todo en mi mente, porque fui yo solita, fui toda yo.

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In order to be unhappy


He visto gotas evaporarse más lentamente que yo.
He visto mares ahogar más lentamente que yo.
He vivido, he mentido, he tratado de.
He desesperado.

Y no.

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Inocencia


¿Qué estropearía lo roto e insoportable, aún sabiendo que no existe el más mínimo detalle de dolor o carencias de lo maravilloso? ¿De veras crees que podría coger tu mano y realizar mil poemas pensando que mañana dejaré de sostenerla? Cruel divinidad, que piensa siempre lo peor, reiteraría cien veces las palabras que más repetí en toda mi vida, pues aunque no sean las más hermosas, sí las más ciertas y hacendosas. Y ¿por qué debería hallar consuelo en el dolor ajeno si no atiendo a razón, cuando no puedo silbar por amor? Hago referencia a ese dolor del que yo estoy falta, y falta no me hace conseguirlo. Quisiera saber el porqué de mi suerte. Es que ¿acaso soy yo otra simple marioneta? Me ruboriza pensar que la vida me utiliza. ¿Tan importante soy, en tan alto escalafón me hallo? Qué estupidez, yo siempre fui un mísero punto en tus lineas, querida casualidad. Rozando mis labios descríbeme que me depara, pues yo sólo te sabría decir lo que ya todo el mundo sabe. Claro que echo de menos la intimidad, oh, por Dios, ¿no lo ven? ¿no se dan cuenta de que eso ya no tiene importancia? Vaya, todos sabemos que extrañar eso es menos doloroso que extrañar esto que poseo. Mi vida entera hubiera dado si cualquiera me lo hubiese exigido, tan sólo por poseerlo. Es la esencia de la esperanza de toda persona, todo ser, cada alma. Y yo soy su dueña.

3 years ago.

Magulladuras, supongo


Fue por un instante. Tu piel y la mía. Fueron las galaxias, huracanes y terremotos universales. Fueron tus venas, fue mi cobardía. Fue el tenerte, no querer perderte y los parpadeos que te perdías. Fue el mar, ¿sabes? También fui yo. Fue todo lo que rodea a este amargo par de dos. Soledad, lo llaman, yo no creo en la distancia. Ya no creo en los kilómetros. No creo en las caricias perdidas. Ni en mi perdida fe. Fueron los minutos apagados junto a las colillas de tus cigarros, y los ojos empedrados de lágrimas que nunca bajaron. Del cielo, de tus estrellas, de tus mundos inventados y tus vidas paralelas. Fueron las casas vacías que llenamos de fantasías, el cubo lleno de hielo que siempre se nos derretía. Fue, y es, tan sin ser. Fuimos lluvia en nuestra magullada piel. 


He sentido más de cien veces tu mano sobre mi pecho notando mis latidos, mientras duermo, mientras sueño, y era todo mentira. No hay lugar para esto. No existe espacio que lo pueda albergar, y es que somos explosiones destinadas a no terminar. Derrocaste mi ausencia, con la menos armónica de las visiones de la vida, y yo no puedo deshacerme de los lastres que suponen tus manos vacías.

Ya no me acuerdo del olor de tus gemidos, del ruido de tu corazón contra el mío, del dolor de cuando te separas de mi pecho y el alivio de cuando vuelves. Del sudor de cada sonrisa clavada a fuego en nuestros rostros. 

¿Y es que no lo ves?
¿Y es que no notas cuando me abrazas que mi alma pincha?

Ah no, que no. Que ya.
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Ficción


Mejor dejo de leer historias ya, que estoy harta de no ser protagonista e inventarme mil cuentos para existir aunque sea en mi cabeza. Miro demasiado al cielo, me como demasiado las uñas. Soy la imperfección de cualquier pasado perfecto, de cualquier tiempo verbal, de cualquier tiempo pasado fue mejor porque lo mejor no existe si no tienes a nadie con quien llorar.

¿Y por qué todo esto? ¿y por qué ahora? Empecé a leer un libro, ya saben, de éstos que empiezas por aburrimiento y acabas por muerte súbita de tanto que te hace revivir. Empecé a leerlo y me absorbieron las páginas. Me hicieron cortes en los brazos y aún me tiemblan las pestañas. He llorado encima de ese libro, más que sobre cualquier hombro. He amado dentro de él. He acabado odiándome por no leer cada párrafo dos veces, por no memorizar, por no besar cada letra y amar como se merece cada capítulo. Lo he leído entero, de arriba abajo, y no le encuentro final. ¿Qué final va a haber? ¿Cómo se acaba algo que no sabes ni por dónde empezar? Verán, este libro no es libro, es algo más. El libro es su piel y es el lienzo de verdades que siempre estropeo con la media sonrisa que le emboba. No es sólo eso, no, es más. Son mil historias en una y doscientos viajes por lunar. Ese libro es Besar. Es la palabra, es el concepto, es el 'te quiero pero no vuelvas más'. Es un dolor punzante en la tinta que no puede terminar de perfilar el punto y final.

Y taladrar a bocados los versos que no me regalas.
Y que me comas la boca como te comes la cabeza.
Con tu sonrisa de doble filo.
Con tus ojos color dolor.
Y sin nada.
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Me desvaneces


Y va a ser mentira que fue verdad. Que en este rincón de dolor, lágrimas y suciedad sólo fui yo quien se quiso arruinar. Y no por más pensarlo se va a terminar de construir, sólo es fantasía y las fantasías son sueños sin cumplir. Tras mis puertas, las promesas. Ilusiones que no son más que mentiras hechas de una materia irreal, y no me des más. Estoy perdida entre la inconsciencia y el dolor de estar consciente, en un punto desconocido, raído, mordido por mis ganas de naufragar.

Los vestigios de vida lúcida, me los llevo, los guardo, los mato en silencio. Te recorro con mis dedos. Me alimento de sufrimiento. Te beso todo el cuerpo. Me atormentas. Me lamento. Me desvaneces, me desvanezco.

Puede, tan sólo

La ceniza.
Fisuras de.
Tu color.
Noches en.
Aire.

Vuelos que.
Inercia,
paciencia,
asfixia.

Irreal, puede, menos que tú y más que yo. Sintiendo cada amanecer, como todas esas noches sin ventanas que los muestren, y aquel calendario que dejaste de visitar en septiembre. Se acabó el mundo. Se acabaron las páginas, ya no queda más por leer. No quedas. No quedo yo.

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Enferma

Suena.

Soy incapaz de controlar esta enfermedad que me recorre de pies a cabeza. Mis huesos están contaminados, hasta mi alma se queja. Este virus llena mis venas, sube mi temperatura, me crea miedo, impotencia, me duele ya por inercia.

No consigo pensar con claridad, tiemblo, deliro, quiero gritar. Al menos mi corazón sigue palpitando, quizá con más frecuencia de la que debiera, quizá bombea demasiada sangre, quizá explote de tanto pensarte.

Porque son esos ojos los que me enferman, esas manos las que me curan, las palabras que me retuercen y me ahogan entre las dudas. 

Contamíname las venas, que sangre ya les sobra, que desbordo dolor por cada poro sin tocar y me muero por dentro cada día un poquito más. Fusílame a miradas, no me importa desvanecerme; corrígeme si me equivoco, nunca llegué a perderme. 

Take me with you.

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Me caí del espejo


Me tropecé con mi aura, me ahuyenté a base de verdades que nunca quise conocer. Y retorcidas las pestañas, nada queda, sólo un millón de vacíos llenando la mísera discordia entre el hueso, la carne y el alma. 

Me quedo muy quieta. Perpleja. Mirando a mi alrededor. Sólo consigo contemplar la indiferencia de mis sentidos hacia el mundo que nos rodea, el dolor de que no haya dolor, porque no hay nada. 

Sólo soy un ser vivo, que no viviente, insertado en este mundo por casualidad, seguramente por error. Y sonrío. Porque sí, me caí del espejo, pero al menos conseguí no quedarme dentro.


4

Mátame

Miénteme en el agua
ahógame en palabras
Recítame en versos
y los besos te los guardas

Quiéreme
piel a piel
No me tengas por tener
No me robes
no me duelas
pero duéleme bien

Suspírame
en un par de miradas
Fusílame
cada mañana

Piérdeme entre las sábanas
me encuentro en tu ombligo
que me encuentro rápido
si me encuentro contigo

Intoxícame
con minutos de juguete
en nuestro castillo utópico
tras un foso y ningún puente

Retuérceme entre tus brazos
asfíxiame sin querer
mírame como nunca
mátame como cada vez
♥11/11/11
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Totalmente

Parece que fue ayer cuando empecé a dar tumbos de un lado para otro, cuando decidí dejarme llevar por la nada. Y es que siempre fui así, vagabunda de las emociones, pero qué se le va a hacer, otros nacen rebaño, que es bastante peor. Y más tarde me di a la lectura, sí, como quien empieza a drogarse; y me drogué, me drogué, no saben cuánto, una barbaridad. Escapé de la realidad, así, tal cual. Me creía libro, me creía princesa, me creí mil cosas y ahora... ahora qué. Ahora salgo y no hay nada, las calles son incoloras, es increíble esto, la gente también lo es. ¿Qué sentido le ven a todo? ¿Qué sentido le encuentran? Ir a tomar un café, salir un sábado, fumar, beber, follar. No lo entiendo. No hay magia si la capacidad intelectual es nula. Creen que son felices, insensatos animalillos, creen que existen. Pero no son nada. Y lo escribo negando con la cabeza, porque es la mayor verdad que dije nunca: No Son Nada. Y lo peor es que no lo quieren ser.

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Nunca fue, en realidad


Se ha agotado la inercia que movía el universo. Ya no hay claroscuros, ni existe el infinito. No hay luz, ni su velocidad. Hemos borrado el sinsentido, hemos eliminado la eternidad. 

 El mundo no gira, lo juro, el sol ya no brilla.

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Te odié (I)

Y yo, después de masturbarme, aún con los pantalones del pijama por las rodillas y el corazón acelerado, pienso en ti. No antes ni durante, no. Después. En el momento del abrazo y el te quiero. El momento en el que me falta tu aliento en la nuca y el calor de tus brazos rodeando mi cuerpo aún agitado. Pero esto no está bien, no. Súbete los pantalones, enciéndete un cigarro, ponte a mirar por la ventana y piensa en otra cosa. ¿Y qué otra cosa iba a pensar? Que ese gélido aire que recorre mis poros está creado por el vacío que has proyectado en mis días. Que las caladas son segundos que me fumo y minutos que se esfuman sin poderte tocar. Trato de no llorar, pero qué más da ya. Las lágrimas empiezan a recorrer mis mejillas y, ausente de tu consuelo, miro al cielo, termino el cigarro, tiro la colilla, cierro la ventana y me tiro a la cama para llorar con más ganas.

Recuerdo cuando decidí dejar de pensar en ti. Incluso lo escribí en el diario: "Se acabó". Pero tanto esas páginas como yo, sabíamos que era mentira. Volví a pensar en tus manos a los dos días, en tu aliento a los tres, en tus ojos a los cuatro, y en tu forma de amar cada vez. Mi vida siguió siendo una noria, en la que ni giro ni termino de girar. Todo se convirtió en "el intervalo de tiempo que". No era mi vida, era un trozo de algo que sobraba y que sin ninguna duda, omitiría en mi autobiografía, si es que algún día llegaba a tener. Comencé a contemplar todo en tercera persona, como si yo no estuviera involucrada directamente en mi vida, hay que joderse, y todo por ti. Me pasaba los días haciendo experimentos sociales, mi cabeza sólo se divertía haciéndome responder a "¿y qué pasaría si...?". Pues pasan muchas cosas. Pasa que te quedas sin amigos, que estás sola, que te da igual, y que no le importas a nadie, eso pasa. 

Intenté refugiarme leyendo, escribiendo, viendo pelis y forzando hobbies que nunca me habían atraído. Y jugaba al ajedrez por Internet, y siempre ganaba, y veía la tele pero no miraba nada. Me tiré a un par de tíos después de ti, pero siempre me lo jodías. Bueno, tu cara; tu cara y tus ojos atravesando mi nuca, observándome como si estuviera cometiendo un pecado. Sí, me sentía infiel. Fui infiel a un 'tú' que no tenía. Uno de los chicos se llamaba como tú, pero no se parecía en nada a ti, aunque me gustaba gritar tu nombre mientras lo hacíamos, y el otro... El otro era amigo tuyo, sin más. Supongo que lo hice por joder, en ambos sentidos de la palabra.

Y sigo sin entender porqué te fuiste. Bueno, vale, sí, soy una niñata malcriada, egocéntrica, caprichosa, algo bipolar, siempre estúpida y mandona. Pero eso te gustaba. Te gustaba allá en el 2003, cuando éramos dos críos y yo aún no me había planteado el suicidio ni una sola vez. Cuando yo iba a la universidad y venías a recogerme en aquella moto de segunda mano feísima en la que siempre me oponía a montar. Cuando me besabas por los callejones, tocándome más de lo que debías y disfrazando la pasión en palabras de amor que no sentías. O sí, ahora ya nunca lo sabré, y creo que tú tampoco, porque... ¿me has querido alguna vez? La carta aquella que me mandaste, esa de cuando llevábamos dos meses separados, esa que relataba lo mucho que me habías amado estos años, nunca me la creí. Te jodía que yo pudiera estar rehaciendo mi vida, cosa que no estaba haciendo, y me mandaste eso para hundirme más en el lodo, para que añorara esas palabras en mi oído, para que recordara cómo me provocabas escalofríos acariciándome las caderas y diciéndome que veríamos el fin del mundo cogidos de la mano. Te odié, y no sabes cuánto.

[...]
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Stop


Vuelvo a recorrer descalza el sendero fabricado con pinchos que recorre el laberinto de un cuerpo que nunca será enteramente mío. Me miro fijamente a los ojos, intentando desatar las manías que me oprimen y los miedos que me impulsan a cerrar mis párpados y no volver a reflejarme. Los pasos son cada vez más cortos, la respiración más entrecortada, y tras la puerta, puedo escuchar tu aliento. Diciéndome 'ven'. Diciéndome que me vaya. Escucho los susurros que me mantienen cuerda mientras mi cabeza trata de desaparecer, de correr hacia un universo paralelo inventado en los sueños que siempre recuerdo. Y retrocedo. Retrocedo porque no puedo seguir, o porque no sé cómo termina la canción. Es probable que nunca la haya escuchado. Todas estas falacias, todos estos intentos, cada recreación casi satánica de figuras imaginadas, me atan a un mundo del que debería salir. ESTOY PROHIBIDA. ¿Lo entiendes? Soy la droga que me fumo cada día, y mira si he acabado mal. Soy las venas de una muñeca de porcelana, el pelo lacio, las ojeras, las miradas caídas y el mal. El mal en sí. El mal en mí.

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¿Dónde?


Bajo mi piel, bajo mis entrañas, bajo la sangre, muy al fondo de las mentiras, detrás de todos los sentimientos, casi al final de mi dignidad, ahí, ahí creo que puede estar...

Llegan los malos momentos, los peores inviernos, las noches de celos, las tardes sin vernos. Inféctame. Para poder soportar cada segundo y recordar que mis ojos te ven sin tocarte, que mi llanto sólo sirve para atragantarte y...

...gritar y gritar, hasta quedarme sin aliento. 
Por decir su nombre, por gritar al aire, por llorar casi sin saberlo.

No volveré a buscar en mi sombra, no volveré a querer en el recuerdo, no volveré a olvidar mis mandamientos. No volveré a ser cauce de las emociones que me obligan a desatar mis temores, ni a aterrorizarme con mi reflejo, ni...

Voy a dejar que el cielo me aplaste con su infinidad, que me arrope con las nubes, que me ahogue con la lluvia. Y dejarme llevar.

Porque no sé, no sé dónde está... Porque vuelvo a no ser.

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