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No te encuentro

Y cuando no estás, te juro que te invento. 

El aire resuena y las palabras se lleva. Borrosos paisajes, preciosas mentiras, eternos mediodías de cada ciudad perdida. Y aún así. Y aún así, es como te digo. Las montañas de tus lágrimas, erosionadas por el paso de las tristezas, inolvidables dolores de alma, conocidos ya, familiares ya. Y yo me convierto en herida, y tú en sangre, somos dos, somos uno, somos dolor y no hay nadie que lo calme.

Antes iluminaba, ahora quemo, desde los huesos hasta las entrañas, quemo. Sé mis cenizas pues.

Te esnifaré y me colocaré de ti 
y será todo precioso porque estás otra vez dentro de mí.


Magulladuras, supongo


Fue por un instante. Tu piel y la mía. Fueron las galaxias, huracanes y terremotos universales. Fueron tus venas, fue mi cobardía. Fue el tenerte, no querer perderte y los parpadeos que te perdías. Fue el mar, ¿sabes? También fui yo. Fue todo lo que rodea a este amargo par de dos. Soledad, lo llaman, yo no creo en la distancia. Ya no creo en los kilómetros. No creo en las caricias perdidas. Ni en mi perdida fe. Fueron los minutos apagados junto a las colillas de tus cigarros, y los ojos empedrados de lágrimas que nunca bajaron. Del cielo, de tus estrellas, de tus mundos inventados y tus vidas paralelas. Fueron las casas vacías que llenamos de fantasías, el cubo lleno de hielo que siempre se nos derretía. Fue, y es, tan sin ser. Fuimos lluvia en nuestra magullada piel. 


He sentido más de cien veces tu mano sobre mi pecho notando mis latidos, mientras duermo, mientras sueño, y era todo mentira. No hay lugar para esto. No existe espacio que lo pueda albergar, y es que somos explosiones destinadas a no terminar. Derrocaste mi ausencia, con la menos armónica de las visiones de la vida, y yo no puedo deshacerme de los lastres que suponen tus manos vacías.

Ya no me acuerdo del olor de tus gemidos, del ruido de tu corazón contra el mío, del dolor de cuando te separas de mi pecho y el alivio de cuando vuelves. Del sudor de cada sonrisa clavada a fuego en nuestros rostros. 

¿Y es que no lo ves?
¿Y es que no notas cuando me abrazas que mi alma pincha?

Ah no, que no. Que ya.
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Enferma

Suena.

Soy incapaz de controlar esta enfermedad que me recorre de pies a cabeza. Mis huesos están contaminados, hasta mi alma se queja. Este virus llena mis venas, sube mi temperatura, me crea miedo, impotencia, me duele ya por inercia.

No consigo pensar con claridad, tiemblo, deliro, quiero gritar. Al menos mi corazón sigue palpitando, quizá con más frecuencia de la que debiera, quizá bombea demasiada sangre, quizá explote de tanto pensarte.

Porque son esos ojos los que me enferman, esas manos las que me curan, las palabras que me retuercen y me ahogan entre las dudas. 

Contamíname las venas, que sangre ya les sobra, que desbordo dolor por cada poro sin tocar y me muero por dentro cada día un poquito más. Fusílame a miradas, no me importa desvanecerme; corrígeme si me equivoco, nunca llegué a perderme. 

Take me with you.

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Nunca fue, en realidad


Se ha agotado la inercia que movía el universo. Ya no hay claroscuros, ni existe el infinito. No hay luz, ni su velocidad. Hemos borrado el sinsentido, hemos eliminado la eternidad. 

 El mundo no gira, lo juro, el sol ya no brilla.

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Autolesiones


Autolesión Nº1: Tú
Los arañazos, las cicatrices, los pensamientos y las sensaciones con sabor a nuevo. Las sonrisas, las pasiones y los colores sin gastar. Las lágrimas. Tu olor. La verdad.

Autolesión Nº2: El vacío
La nada. La oscuridad, o quizá luminosidad, de los lugares que no existen. Esa parte de mi cerebro que se enciende cuando tengo tiempo para pensar. El dolor de que no haya nada más. La angustia existencial. Lo típico, lo cínico, lo insustancial.

Autolesión Nº3: El papel
Reflejar mi alma, derramar mi sangre, trasnochar en los folios describiendo lo que a veces me obligo a sentir. Si no soy yo, al escribirlo lo seré.

Autolesión Nº4: Yo
Y ese problema mío de convertir todo en un problema. Querer morir a cada tramo de escalera. Suspirar por cualquier alma que me de cobijo, dar mi vida entera por un poco de cariño. Mi manera de desgarrar, de soñar, de querer crear lo imposible. De vivir menos de lo que quiero y querer todo lo que no vivo. De tener la culpa, de no conocerme.

De abstraerme,
de no quererme.

Y el frío de la ausencia de tus manos sobre mi desgastada piel.


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El circo de los horrores


Sonrisas despiadadas, carcajadas dolorosas, arañazos silenciosos, suspiros y jadeos de procedencia desconocida. Dolor en las paredes, sangre en nuestras pieles. Verdades escritas de mi puño y letra, mentiras que no sabría desmentir. Colores relampagueando en un abismo de confusión y subconsciencia psicotrópica. Es la fábrica de mis miedos, vuelvo a ser Alicia en el país de las eternas pesadillas. Enredaderas que ahogan mis venas, velos, cantos de sirena, todos los misterios que me rodean. Un pasillo ocupado tan sólo por una larga melena. Al fondo el mar. El Sol. La arena. El silencio asfixiante de unos chirridos insoportables. El calor del Infierno, sus manos, sus besos. 

Sonrío paradójicamente. Sangro, grito, me doy la vuelta. Un espejo retratándome se ríe de mí. Veo mis tripas desprendiéndose de mi interior. Acaricio mi vientre, todo sigue igual, igual de mal, sigo siendo yo y nadie más. Mis lágrimas no me permiten ver el final, caigo al suelo, palpo las raíces de lo que debe ser un árbol enorme, alzo la cabeza y sólo está... Sólo es... La historia de mi vida, plasmada en retorcidas ramas, en hojas muertas, en la luz que falta, en los ojos que siempre me miran. Y vuelvo a caer, esta vez más al fondo, sin tocar el suelo, simplemente desplomándome en un vacío infinito que me muestra todos mis errores en espiral, provocándome náuseas y ganas de morir ya.
Y mientras, me imagino al creador de todo esto, apretando botones a carcajada limpia. Tirando de palancas al azar, mirando mi sufrimiento en pequeñas pantallas, extrayendo de mis lágrimas su única felicidad.

I'm not ready

No para esto. No así. No en mi cuerpo.
No estoy preparada para desangrarme en otras manos, para desaparecer, extirpada del mundo y de mí misma.
No quiero retroceder, no quiero avanzar, no quiero estar.
Quiero dejar de pensar.

Y dormir durante toda la eternidad.

No quiero verme, no quiero verlo, no quiero desnutrirme a cada soplo de viento.
Ni depender de que me miren esos ojos, 
ni depender de que les apetezca ver mis sollozos o no.
Ni reírme si sonríe, ni llorar si me aniquila.
Y así,
es como me destrozo.
De mí,
me despojo,

me hundo.
...
Otra vez.
Otra puta vez.
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Soy mi propia sobredosis

El desencanto de las noches perdidas, el azul del cielo, el dolor de los días, el amor desnutrido, la muerte acechante. Todo marchita a la velocidad de la luz que nunca existió, perdiéndonos, encontrándonos en cada pozo inventado por un inexistente Dios.

Nada existe si no miras.

Nada es real si no es mentira.

No encuentro mi lugar, no me encuentro a mí misma, soy un tachón en una frase sin sentido; un cuaderno viejo, mordido y raído.

Estoy empezando a temblar,
creo que no existe nada más.

Me duele la cabeza, y las uñas, me duelen los ojos, los años, me araña la vida, tus dedos, me rasgo las heridas, mi temor, tus miedos, mi agonía.

Soy un signo de interrogación mal dibujado,
el paréntesis que nunca es cerrado,
el aliento sin aliento de cada mentiroso,
la vida y la muerte de todos nosotros.

Ahora que ya no tengo tu retrato frente a mí, mi reflejo no se digna a aparecer.
2

Piel transparente


Mis miradas fingen no tener orgasmos cada vez que te paseas por ellas, mis dedos callan todo lo que mi boca tartamudea. Flirteo con el dolor punzante de un futuro descabelladamente incierto, y me rindo, sola y magullada, ante este cruel invierno.

Me he preparado para el más frío sudor, para la fiebre más violenta, pero no consigo hacer desaparecer mi transparencia. Quiero quedarme con algo, conservar para mí sola un trozo de mi ser, el cual regalo con una facilidad pasmosa. Creo que no me he explicado bien. Quiero que me vuelvas a querer.

He leído todos esos libros que hablan de amores eternos, de rosas, de besos, de infinita comprensión, de abrazos sin final, de amor, de amar, y qué más da. No existe nada de eso, nada de lo que escriben es real, porque ninguno de esos escritores te ha conocido. No pueden describirlo. No conocen esos labios, ni el idioma de tus miradas, no entienden el calor que me regalas, ni los escalofríos de tus palabras, ni tu voz acariciando la oscuridad para explicarme que me amas.

Y sigo llorando por los trozos de alma que he perdido por este pedregoso camino, sangrando sin cesar a cada paso, sufriendo por cada minuto que soy feliz. Me declaro enteramente culpable. Condénome a sonreír.


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Crying both of you


Me dueles. Me dueles tanto que casi no puedo respirar. Me aprieta, me ahoga, me derrite. Me derramo. Me desgarras por dentro, me inmunizo a la luz. Me hieres, me curas, me quieres, me sudas. Siento un bisturí atravesando mi piel hasta llegar a mi alma, abriéndome poco a poco mientras me desangro en la cama, escupiendo dolor desde mis entrañas. La oscuridad que nunca quise ver pero que siempre estuvo ahí, viene ahora a hacerme compañía y... creo que podemos ser amigas. No sin antes suicidar a mi felicidad, esa que tanto me cuesta siempre encontrar. Voy a desnudar mis pensamientos en la barra de cualquier bar. Voy a desahogarme, ahogándome en el vodka de cualquiera que me quiera invitar. Voy a vomitar toda la sangre que me tiene colapsada, esta es la gota que colma el lago. Me duele la garganta de tanto callar. Mis suspiros, tus susurros, me bloqueas, ni me inmuto. Lejos, cerca, qué más da. Los kilómetros para el corazón sólo son unos minutos más... y qué importa esperar. No estoy segura de...

Y todos esos trozos de recuerdos, de sonrisas que me fueron regaladas, y estas lágrimas que enmarcan mi estúpida cara, son los únicos testigos de la guerra que está habiendo en mi interior. Este hedor insoportable que parezco emitir, que no me aleja de nadie, solamente de mí, me está empezando a hundir. Hazme un favor: deja de existir. Quiero recuperar la independencia de mi cerebro ante mis emociones, que siempre ganan todas las batallas, y soy yo la que sale perdiendo. Me quiero amputar las venas para dejar de preguntarme si debería cortármelas. Ya no lloro lágrimas, lloro rímmel frío y descosido, rímmel para que no me puedas conocer. Para que nadie me pueda ver. Deja de ser mi pesadilla, deja de ser mi sueño, deja que deje de recordarte, deja de poseerme, déjame ser mía, devuélveme mi silueta, que prometo no dársela a nadie más...

Vuelvo una vez más a ser una inútil, mediocre, celosa, estúpida ansiosa por ser tu piedra preciosa. Sólo soy una zorra más en este mundo de mierda.

I'm the enemy.

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I had to fall, to lose it all


Noches de besos rotos y de amor en pura pasión. Frenesí desatado en miradas perdidas, especulando sobre inciertos futuros dolorosos y prematuros. Limpios cuerpos, sofisticadas caricias y suspiros retorcidos. Casi lágrimas. Dolor del que se besa. Frío ardiente en cada poro de piel sin tocar, en cada centímetro de alma por recorrer. Gemidos en si bemol, melodías espontáneas, perfectas composiciones. Manos que se pierden. Las palabras que se lleva el viento y todas las que se deja sin llevar. Roturas fibrilares en las pupilas de nuestro interior. Pensando lo que es, y lo que no será. Pensando en la volatilidad de nuestros actos, el dolor de la prospectiva. Pedazos de poemas por las paredes, escritos en besos y sangre de los desgarros en nuestros sentimientos. La crueldad de los relojes que llevamos tatuados haciéndose patente tras cada roce de labios. Se respira adicción, miedo y demasiada esperanza. Los rayos de luz cegándonos desde la ventana, retándonos a no terminar nunca la noche.

Es físicamente imposible que estemos juntos y químicamente imposible que estemos separados.

2

Lo que nos separa



Lo que nos separa son simples palabras. Es el aire entre terrenos y el vuelo de mil especies. Lo que nos separa no es real. Son vías de tren y el beso de mil parejas. La incertidumbre, la inseguridad y todas las sonrisas. Lo que nos separa no es nada. Son 500 kilómetros y tus pantalones. Son los suspiros que no me puedes dedicar. Lo que nos separa somos nosotros, físicamente, cuerpos estúpidos poseedores de bellas mentes. Lo que nos separa es inútil, porque nada nos separa.

Es el miedo y la incredulidad. Lo grande que nos viene todo y las ganas de llorar. Lo que nos separa no existe, porque no existe nada más. Odio ajeno, millones de personas, wi-fi, Twitter, 3g, televisores en HD y todo lo que no ves. Lo que nos separa es el tiempo, el tic tac, las miradas de reojo al calendario, el 24, el 25, el 26, el 27 y todos los 28 de cada uno de los meses. Son las tiendas, es la sociedad, la compra-venta de cualquier moral estúpida, el perder la dignidad en cada bar. Los abrazos que no me puedes dar.

Lo que nos separa no es nada, porque nada nos separa.


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No ser

¿Dónde está la línea que separa el dolor y la desgana? El ser o no ser de cada día. Decido existir cada mañana. El miedo de mirar y no poder ver nada. Mi camino está empedrado y alborotado, abarrotado de gente que desconozco, de ojos vacíos y mil y un desengaños. Retiro lo dicho. Toda mi vida es ese río. Voy a cruzar esa línea inexistente para poder volver a verme.

No hay cosa que deteste más que ponerme a pensar. Y preguntarme cada día cual es la nota disonante de mi existencia. Y recubrir mi piel de interrogantes sin respuesta. 

Tengo una corazonada irracional. Creo que voy a poder respirar.

Me agobia demasiado esta ropa, cada uno de los sistemas de protocolo social.

Estoy ensangrentada.
Y asustada.

Tal y como nací.

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Silencio


En las miradas de la gente, en el tacto de lo incierto, en un futuro imprevisto y en cada una de las malas decisiones.

Que los cafés los carga el diablo y tus labios son un terreno por explorar.

...Y despertarnos bien tarde para conocernos con las manos es una regla inquebrantable.

Somos como una tarde de invierno, como un vendaval sin frenos. Dos esculturas de hielo arropadas de calor hasta las cejas. El huracán. Los besos que te doy si me dejas.

Fue más de lo que nadie sabe. Sigue siendo incluso ahora. Me pegué un atracón de ti y aún tengo el sabor en la boca. 

Y tengo un miedo irracional. Mis escalofríos predicen que todo saldrá bien, mis entrañas que todo saldrá mal. Pero no creo que haya ninguna etiqueta moral en todo esto, ni bueno ni malo, simplemente perfecto.

Cuando estoy cegada soy mucho más feliz.

Cuento el tiempo en horas, minutos y suspiros. Que mi corazón ya sólo hace "tic toc" de tanto esperar. De tanto desesperar.

Espero lo fugaz, espero lo efímero, espero esos suspiros recreados en la memoria y nunca en el olvido. Un par de besos eternos. Esa conexión inevitable, esas miradas de sinceridad irrefutable. Tus manos. Mis ganas. Mi sonrisa y tus palabras.

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No hay solución

Recórreme los huesos, que los tengo helados. Están rotos y maltrechos de estar tanto tiempo en mi escondite, ese que tengo justo detrás de las lágrimas, donde me guardo lo que nunca lloro y lo que nadie sabe. Porque nadie sabe nada, ni siquiera yo. En realidad no hay nada que saber, quizá eso sea lo que más me duele. Nada es especial, nada es único ni original.

Pero está todo tan lleno de vida, tan lleno de amor, repleto de cosas que no existen, invenciones que creamos para paliar nuestras ganas de vomitar muerte por las esquinas, que casi casi consigo que mis ojos brillen al mirar. El reflejo de las cosas que nunca fueron, la sombra de las cosas que serán; todo encadenado, aterciopelado, envuelto y nosotros maniatados. No hay nada que hacer ya. Nuestro destino está escrito, pero no hay nada escrito porque no hay un final. ¿Qué pretendo entender? Voy a seguir un ratito más escondida, que se está mucho mejor, ya que no tengo que actuar.

Y recórreme otra vez. Siente mi calor con tus manos. Desgasta mis labios con el roce de tu alma. Canaliza tu pasión mediante miradas desgarradoras. Acaricia mi dolor. Cúrame e intoxícame. Respira en mi boca, prueba mis ganas, destroza mis llantos y gánate cada una de mis palabras. Sé mi poesía. Mis ganas de vivir, mi suicidio diario. Mi elucubración más preciada. Mi juguete sin romper, mi aliento, mi nada.

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Estoy escribiendo un libro

Y se titula "Cómo te amé".
Estoy escribiendo un libro que nunca podré leer.
Y me tiemblan las manos y las piernas,
y me duele la cabeza y tus cuerdas;
Y sé que nunca terminaré el libro que jamás empecé.

Me retiro, acobardada, de una batalla meramente emocional
de tus latidos, ya reubicados en su lugar original
Perderte, y perderme, ambas cosas son lo mismo,
desaparecer, desaparecerte, y pensar que siempre estás conmigo

He creado este paraíso ficticio en el que sólo estoy yo
componiendo canciones que nunca te canto
en las ruinas de un edificio que nunca se construyó
para poder decirte que más no, que más no...

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Ojos enfermos


Intentas no mirar para calmar tu dolor. Derramas sangre por cada poro de tu piel. Tu boca pide clemencia, tus manos ruegan sin éxito. Tu vida es un juguete en manos de la suerte. Te recorre de pies a cabeza. Te duelen las uñas, no quieres pensar. Estás infectada. Eres tóxica. De saliva negra y verdes párpados, das casi tanto miedo como el que tu misma dices tener. 

Vomitas pensamientos mal escritos, respiras muy flojo pero te duele. Tus pulmones no quieren seguirte el ritmo, tu corazón te hace un flaco favor al ralentizar su marcha. La piel se te agrieta. ¿Acaso es posible descomponerse antes de tiempo? Ya no hay tristeza en tu rostro. No hay ni un atisbo de luz en tus ojos. Son oscuridad. 
Eres el vacío.
El olvido.
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No muy allá


No es que yo sea de un lado, ni tampoco soy de otro. Hace unos años descubrí que la manera en la que yo pienso la suelen llamar "de izquierdas", pero no sé, no termino de identificarme. Ni sí ni no. El típico Ni-ni que nos corroe últimamente. Soy de una generación a la que no se le explicó lo que eran las elecciones hasta que no tuvo que votar. De esas que se estudiaban la historia de España de pe a pa sin entender una palabra. Soy de esa generación que ni se moja ni se deja de mojar. Y es que así me educaron, a mí y a la mayoría de los de mi especie.

Desde que nací he sido conformista. No he tenido hambre. No he pasado frío. Por eso siempre me he callado ante las inoportunidades de la vida. Pensaba "¿para qué, si nada cambiará?". Pero hoy, hoy no aguanto más. Ante el panorama actual no hay otra cosa que pueda hacer que indignarme. Y ya no es por los votos, ni por Zapatero, ni por sus respectivas putas madres, sino por España. Y mira que no soy patriota pero...

Estamos hartos de este maldito bipartidismo que parte a España en dos y nada más que en dos, joder, que somos millones y millones y no pensamos ni mucho menos de forma parecida. Que quiero que por primera vez se me represente, que se supone que vivimos en una democracia y yo no veo dónde he aportado nada. Vote al que vote, hará lo que quiera conmigo y todos los demás secuaces.

Que estamos hartos de esta censura políticamente correcta que lleva España en la sangre de todos sus políticos y demás autoridades. Que no se puede consentir que nos maltraten de esta manera. Somos muchos, muchísimos más que ellos y estamos muy cabreados. Esperemos que todo lo que está sucediendo sirva de algo.

Esperemos, como mínimo, que los demás países sientan vergüenza ajena ante nuestro gobierno y entiendan que nosotros, el pueblo, no somos de la misma raza que nuestros gobernantes.

Se acabó el conformismo, se acabó la memocracia.
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