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In order to be unhappy


He visto gotas evaporarse más lentamente que yo.
He visto mares ahogar más lentamente que yo.
He vivido, he mentido, he tratado de.
He desesperado.

Y no.

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Nunca fue, en realidad


Se ha agotado la inercia que movía el universo. Ya no hay claroscuros, ni existe el infinito. No hay luz, ni su velocidad. Hemos borrado el sinsentido, hemos eliminado la eternidad. 

 El mundo no gira, lo juro, el sol ya no brilla.

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Stop


Vuelvo a recorrer descalza el sendero fabricado con pinchos que recorre el laberinto de un cuerpo que nunca será enteramente mío. Me miro fijamente a los ojos, intentando desatar las manías que me oprimen y los miedos que me impulsan a cerrar mis párpados y no volver a reflejarme. Los pasos son cada vez más cortos, la respiración más entrecortada, y tras la puerta, puedo escuchar tu aliento. Diciéndome 'ven'. Diciéndome que me vaya. Escucho los susurros que me mantienen cuerda mientras mi cabeza trata de desaparecer, de correr hacia un universo paralelo inventado en los sueños que siempre recuerdo. Y retrocedo. Retrocedo porque no puedo seguir, o porque no sé cómo termina la canción. Es probable que nunca la haya escuchado. Todas estas falacias, todos estos intentos, cada recreación casi satánica de figuras imaginadas, me atan a un mundo del que debería salir. ESTOY PROHIBIDA. ¿Lo entiendes? Soy la droga que me fumo cada día, y mira si he acabado mal. Soy las venas de una muñeca de porcelana, el pelo lacio, las ojeras, las miradas caídas y el mal. El mal en sí. El mal en mí.

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Al límite

Sí, reconozco que más de una vez me retorcí en brazos ajenos, y no por crear dolor. No me refiero a infidelidad, no al menos física, sin darme cuenta me entregué al mal de otros ojos que quisieran ayudar a esta pobre infiel, pero infiel consigo misma. Más que nada me sentí abucheada. Lo que ya tenía no me bastaba. No me es suficiente nunca nada. Lo que consigo es estúpido, siempre hay una meta inalcanzable. El mundo parece tan descosido que no me da tiempo a levantarme. He llevado mucho peso a rastras, peso que he inventado, como siempre, y mi vida me dice que no puede más. Mi alma se echa a llorar. Pero yo no tengo de eso. Soy un ser inerte, creado por un dios inexistente, que mira a través de los ojos de un cuerpo humano, como cualquier otro, como cualquier día, como cualquier noche. No me drogo por miedo a ver la verdad. Alucinar ya de por sí no se me da del todo mal. Grítame, grítame, por favor. Que cuando lo haces siento que ya no soy yo. Olvido mi cuerpo. Todo es una obra de teatro. Soy un espectador de mi propia vida. Y aplaudiré hasta que caiga el telón.

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El circo de los horrores


Sonrisas despiadadas, carcajadas dolorosas, arañazos silenciosos, suspiros y jadeos de procedencia desconocida. Dolor en las paredes, sangre en nuestras pieles. Verdades escritas de mi puño y letra, mentiras que no sabría desmentir. Colores relampagueando en un abismo de confusión y subconsciencia psicotrópica. Es la fábrica de mis miedos, vuelvo a ser Alicia en el país de las eternas pesadillas. Enredaderas que ahogan mis venas, velos, cantos de sirena, todos los misterios que me rodean. Un pasillo ocupado tan sólo por una larga melena. Al fondo el mar. El Sol. La arena. El silencio asfixiante de unos chirridos insoportables. El calor del Infierno, sus manos, sus besos. 

Sonrío paradójicamente. Sangro, grito, me doy la vuelta. Un espejo retratándome se ríe de mí. Veo mis tripas desprendiéndose de mi interior. Acaricio mi vientre, todo sigue igual, igual de mal, sigo siendo yo y nadie más. Mis lágrimas no me permiten ver el final, caigo al suelo, palpo las raíces de lo que debe ser un árbol enorme, alzo la cabeza y sólo está... Sólo es... La historia de mi vida, plasmada en retorcidas ramas, en hojas muertas, en la luz que falta, en los ojos que siempre me miran. Y vuelvo a caer, esta vez más al fondo, sin tocar el suelo, simplemente desplomándome en un vacío infinito que me muestra todos mis errores en espiral, provocándome náuseas y ganas de morir ya.
Y mientras, me imagino al creador de todo esto, apretando botones a carcajada limpia. Tirando de palancas al azar, mirando mi sufrimiento en pequeñas pantallas, extrayendo de mis lágrimas su única felicidad.

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Me niego


He llegado a la conclusión de que no soy yo quien viste y calza. No soy yo quien sale en el espejo. Tampoco soy yo esa a la que hablan, esa que se ríe, tampoco esa que llora. No soy la que está sufriendo, ni la que está viviendo. No soy tuya porque no soy de nadie. No soy de este mundo porque no existo. Me niego a pensar que esta vida es mía. El mundo me ha escupido fuera y estoy volando alrededor. Todos vuestros problemas son minucias ante mis galaxias. No soy yo la vuestra, no soy yo quien habla.

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¿En qué piensas tú cuando yo pienso en ti?

Estoy flotando en medio de mil palabras sin sentido que empiezan con tu nombre en mayúsculas… Sigo elucubrando sobre las miles y miles de maneras de hacer que pierdas la cabeza, y las pocas formas de que yo asiente la mía. Si somos sólo animales dime cómo somos tan sumamente ignorantes. Hay un abismo en mis entrañas, y me caigo, muy al fondo, sin ninguna mano que agarrar. Creo que no hay nadie más que yo aquí conmigo. Creo que estoy sola siempre que no estoy contigo.

Y no quiero caerme, porque duele, porque mata y porque nunca volveré. Siempre he tenido una certeza sorprendente sobre mi pasado: mis errores, mis aciertos, mis desgracias… Todo eso se acabó; ya dudo de mi propia sombra. Quién sabe si todo hubiera sido mejor si no hubiera tomado la pastilla azul.

Gotean sangre las paredes. ¿Lo oyes? Son tus mentiras. Bueno, las de todos. Y es que yo siempre fui algo gafe para estas cosas. Toda esta furia no es más que un trocito de lo que podría describir, pero las palabras son tan insulsas... No sé para qué escribo. Me falta idioma. Si pudiera plasmar lo que pienso... No sería persona, sin más. Viviría ahí, en esa nebulosa de trocitos de mí. Aunque bueno, quizá acabaría suicidándome. Con lo que me gusta a mí el chocolate... Y no creo que las nebulosas puedan comer.

I tried to be someone else
But nothing seemed to change
I know now, this is who I really am inside.
Finally found myself
Fighting for a chance.
I know now, this is who I really am.

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Luchar


¿Nunca os ha pasado? De repente el mundo se da la vuelta y todo se vuelve en contra tuya. Hasta cuando te miras al espejo sientes que se burla de ti. Ese extraño que viste como tú y se mueve como tú... pero claramente superior a ti. Una mirada inocente, un comentario tonto, un movimiento casual y tu día se va a la puta mierda. Al rato te das cuenta de que eres tú el que intenta hacerte daño. Tú y nadie más que tú. O en este caso yo. Sigo en esa eterna lucha contra mí, en la que ni gano ni dejo de ganar. En la que pierdo todos los días. Una lucha infinita: mi alma, mi yo, contra mi razón y mi realidad. Ojalá pudiera salir de este cuerpo de vez en cuando.
Y respirar.

Es entonces cuando me empiezan a sangrar las manos, y no consigo levantar la cabeza. Alguien viene y se me acerca, no consigo distinguir su cara, pero me dice "¿estás bien o quieres otra?" y caigo otra vez, caigo más hondo de lo que nunca había caído, y se me cierran las puertas para no poder retroceder. Y no hay gravedad, ni tiempo, sólo tempestad. Mi mirada se desvanece y mi cuerpo para de sufrir. Yo dejo de jadear y mis ojos dejan de mirar. Desnuda en el vacío. En una especie de piscina fluorescente. Lejos de todo lo que alguna vez conocí. En mis sombras, en un interior algo estúpido, algo feo y algo irracional. Atisbo una mano pero... es demasiado tarde y
me hundo
más.
Así estaré a salvo.

Como una galleta rellena de chocolate

Que engorda pero no mata, que llena pero no demasiado. Me como demasiado la cabeza. Soy como cualquier otro títere empujado por la marea, me elevan, me hunden. Me río de mi vida mirándola como si fuera una obra teatral.

Soy un trabalenguas.
Una persona sin futuro.

Soy, ni más ni menos, una fotografía de mí misma. Plasmada. Retocada. Desgastada y colgada en la pared. El mundo es demasiado inútil, demasiado grande... o nosotros demasiado insignificantes. Todo está tan corrupto que la naturaleza nos vomita de vez en cuando.

Un WTF, un holocausto, un incendio forestal en nuestras mentes. ¿Somos lo que queremos ser? No, queremos ser lo que no somos, y es que no se puede, y es que no llegamos. No somos más de lo que ves.

Acompáñame a lo más recóndito de mi estómago, donde te encuentras tú y todos tus amigos, cosas tan inútiles como los cinco sentidos y quizá un poco de sangre para decorar la escena. ¿Qué suena? Son mis rugidos, que laten, muy al fondo, para haceros daño y formar uno conmigo.

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Brilla en la oscuridad


Bajo el barullo de oscuridad, bajo la incertidumbre de esos sonidos chirriantes. Bajo mi piel estás tú. Ese silbido petulante que emana del interior de todos nosotros. Esa sonrisa de rimmel corrido y esa vergüenza de joven travieso. Me regalaste mi soledad. Eres cualquier juguete sin pilas, cualquier sábado sin domingo y unas horas de cama sin compañía. Eres tú. Ese odioso mediodía de las tardes de borrachera. El pañuelo que siempre pierdo, la batalla que siempre gano. El recorte de por las mañanas en cada periódico. El despertarme temprano. Tú. El anhelo que detesto, la comida que vomito y el relámpago que nunca consigo ver. La fotografía quemada de cualquier adolescente y el flujo intestinal de un animal al borde de la muerte. La relación bueno-malo, el guisante que se pierde, el reciclaje, la Cosmopolitan, las discotecas y el vértigo. Un vaso con algo de alcohol. Una droga sin demasiados adictos. Tú. Mi alma. Mi egoísmo. Mi espejo y mi reflejo. Mi dolor, mis retos. Mi banal existencia. 
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