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Totalmente

Parece que fue ayer cuando empecé a dar tumbos de un lado para otro, cuando decidí dejarme llevar por la nada. Y es que siempre fui así, vagabunda de las emociones, pero qué se le va a hacer, otros nacen rebaño, que es bastante peor. Y más tarde me di a la lectura, sí, como quien empieza a drogarse; y me drogué, me drogué, no saben cuánto, una barbaridad. Escapé de la realidad, así, tal cual. Me creía libro, me creía princesa, me creí mil cosas y ahora... ahora qué. Ahora salgo y no hay nada, las calles son incoloras, es increíble esto, la gente también lo es. ¿Qué sentido le ven a todo? ¿Qué sentido le encuentran? Ir a tomar un café, salir un sábado, fumar, beber, follar. No lo entiendo. No hay magia si la capacidad intelectual es nula. Creen que son felices, insensatos animalillos, creen que existen. Pero no son nada. Y lo escribo negando con la cabeza, porque es la mayor verdad que dije nunca: No Son Nada. Y lo peor es que no lo quieren ser.

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I hurt myself today

To see if I still feel.


I focus on the pain
The only thing that's real
The needle tears a hole
The old familiar sting
Try to kill it all away
But I remember everything

Voy a dejar que tus labios cicatricen mis heridas,
voy a permanecer callada durante lo que me queda de vida.
Desángrame en tus brazos,
mátame con tus manos.
Quiero reducirme a cenizas,
quiero ser lo que tú me pidas.

Muérdeme. Ódiame. 
Make me feel alive 'cos I'm already dead.

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Vivir es tan fácil como morir

Me atrapa una esquizofrenia innombrable. Soy inconsciente de mis actos. Fumo por inocencia, soy una rebelde sin causa ni pausa. Me gusta ver el mundo del revés, soy un murciélago de pies a cabeza. He fabricado un nido con tu sangre, con tus entrañas, y es lo más parecido a un hogar que he tenido nunca. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan segura. Soy yo la que decide cuando hacerte daño y decide no hacerlo nunca. Voy a explotar. Voy a morir. Voy a correrme en la boca de todos ustedes.

Voy a rectificar.

La histeria no se me da del todo mal.

Siempre supe que algún día encontraría mi lugar, pero nunca pensé que sería en tu entrepierna. Recórreme otra vez con tus orgasmos.

Felicítame por mi sonrisa cada día.

Me siento folclórica, hechizada, suicida, homicida, drogada, pesimista, fetichista, sexy y algo anonadada. ¿Y por qué? Porque vivir es tan fácil como morir. Sólo hay que dejarse llevar.

And I don't have a gun...

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Lo que nos separa



Lo que nos separa son simples palabras. Es el aire entre terrenos y el vuelo de mil especies. Lo que nos separa no es real. Son vías de tren y el beso de mil parejas. La incertidumbre, la inseguridad y todas las sonrisas. Lo que nos separa no es nada. Son 500 kilómetros y tus pantalones. Son los suspiros que no me puedes dedicar. Lo que nos separa somos nosotros, físicamente, cuerpos estúpidos poseedores de bellas mentes. Lo que nos separa es inútil, porque nada nos separa.

Es el miedo y la incredulidad. Lo grande que nos viene todo y las ganas de llorar. Lo que nos separa no existe, porque no existe nada más. Odio ajeno, millones de personas, wi-fi, Twitter, 3g, televisores en HD y todo lo que no ves. Lo que nos separa es el tiempo, el tic tac, las miradas de reojo al calendario, el 24, el 25, el 26, el 27 y todos los 28 de cada uno de los meses. Son las tiendas, es la sociedad, la compra-venta de cualquier moral estúpida, el perder la dignidad en cada bar. Los abrazos que no me puedes dar.

Lo que nos separa no es nada, porque nada nos separa.


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No ser

¿Dónde está la línea que separa el dolor y la desgana? El ser o no ser de cada día. Decido existir cada mañana. El miedo de mirar y no poder ver nada. Mi camino está empedrado y alborotado, abarrotado de gente que desconozco, de ojos vacíos y mil y un desengaños. Retiro lo dicho. Toda mi vida es ese río. Voy a cruzar esa línea inexistente para poder volver a verme.

No hay cosa que deteste más que ponerme a pensar. Y preguntarme cada día cual es la nota disonante de mi existencia. Y recubrir mi piel de interrogantes sin respuesta. 

Tengo una corazonada irracional. Creo que voy a poder respirar.

Me agobia demasiado esta ropa, cada uno de los sistemas de protocolo social.

Estoy ensangrentada.
Y asustada.

Tal y como nací.

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Silencio


En las miradas de la gente, en el tacto de lo incierto, en un futuro imprevisto y en cada una de las malas decisiones.

Que los cafés los carga el diablo y tus labios son un terreno por explorar.

...Y despertarnos bien tarde para conocernos con las manos es una regla inquebrantable.

Somos como una tarde de invierno, como un vendaval sin frenos. Dos esculturas de hielo arropadas de calor hasta las cejas. El huracán. Los besos que te doy si me dejas.

Fue más de lo que nadie sabe. Sigue siendo incluso ahora. Me pegué un atracón de ti y aún tengo el sabor en la boca. 

Y tengo un miedo irracional. Mis escalofríos predicen que todo saldrá bien, mis entrañas que todo saldrá mal. Pero no creo que haya ninguna etiqueta moral en todo esto, ni bueno ni malo, simplemente perfecto.

Cuando estoy cegada soy mucho más feliz.

Cuento el tiempo en horas, minutos y suspiros. Que mi corazón ya sólo hace "tic toc" de tanto esperar. De tanto desesperar.

Espero lo fugaz, espero lo efímero, espero esos suspiros recreados en la memoria y nunca en el olvido. Un par de besos eternos. Esa conexión inevitable, esas miradas de sinceridad irrefutable. Tus manos. Mis ganas. Mi sonrisa y tus palabras.

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En lágrimas disfrazadas de veneno, en paisajes inexistentes, en películas de terror y tan sólo en mi mente, me encuentro. Esta introspección me está matando. Cada día descubro un poco más de mí que no querría saber. No quiero conocerme, cuanto más me conozco, menos me reconozco. Los espejos me escupen, la cama no huele a mí, la ropa no me viene y ya ni hablemos de lo que se refiere a ti.

Me crecen los hoyuelos durante las largas noches, y desaparecen conforme mi cerebro se enciende, a lo largo del día. Todos somos malos, pero no tendría porqué saberlo. Me gustaría dejar de crecer y vivir en un cuento, como todos; en el que trabajar es algo normal, en el que vivir una vida de mierda te llena por completo.

Pero no. He recorrido cientos de veces este camino, y siempre me pierdo. He escrito cientos de veces estas líneas, con distintas letras, y nunca me encuentro. Nadie quiere ser uno mismo si lo piensa, nacer para morir, vaya estupidez.

Nacer para morir y olvidarse de vivir.

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Lo único



Nunca salvaré el mundo, ni aportaré nada positivo al mismo. Nunca haré cambiar a nadie para bien, ni haré algo que perdure. Nunca existiré para nadie que no sea yo. Nunca me convertiré en algo más, no creceré, no prevaleceré. 

Estoy en el centro de mis entrañas. Donde se acumula el dolor por querer y no poder. Y resulta asfixiante pensar que todos los demás no piensan. Que la felicidad llega cuando uno menos se lo espera, es mentira, sólo es ignorancia y conformismo. Nunca estaré pletórica. Nada me llena, nada me sorprende, nada me cambia, sólo me adormece.

La única felicidad que existe es momentánea, es genética, son los orgasmos, bailar y la lluvia en la cara. Son momentos que no existen para nadie más. Son sentimientos que pierden el nombre para pasar a formar parte de ti.

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Pieces of April

Si cada persona con la que nos cruzáramos escribiera una historia de nuestra vida, si cada una de las miradas que nos atraviesa día tras día decidieran nuestro futuro. Cada reflejo de cada espejo en el que salimos dibujados. Cada huella en el pasamanos, cada cajera de cada supermercado. Si cada uno de ellos intentara retratar nuestra efímera presencia en su vida, sería la mejor descripción que podríamos llegar a tener de nosotros mismos. Como un collage hecho de pequeños recortes.

Y es que no somos más que eso, recortes de periódico, utilizados, malgastados y mal contorneados. Somos un montón de pequeñas cosas que nunca significan nada, excepto para los que conocen el resto. No tenemos sentido, vivimos bebiendo información de los demás, plagándonos de pensamientos ajenos y teorías que ni siquiera comprendemos, en un mundo que no hemos fabricado, pisando un suelo que no volveremos a pisar. Somos efímeros, sí, pero algo permanece. Siempre quedan algunas de las piezas que nos formaron alguna vez, esparcidas sin plaza fija por más mentes de las que podemos imaginar.

Insegura, olvidadiza, inquieta, demente.
Cada cual te conocerá como y cuanto quiera, pero sólo tú tienes el collage completo. Y decides con quién compartirte.

Me duele la cabeza

Como el rímel corrido de mis entrañas, llegaste para no marcharte. Otra noche más de lunas ensangrentadas, de pieles degolladas y pestañas sin amor.

Últimamente me duele todo. Me duele el mundo, me dueles tú, me duele la vida. Que escayolen todo mi alrededor, por favor, que me asfixien en algún contenedor.

La piel de mi alma son escamas raídas, la piel de mis palabras son retales de ser humano.

Dame ojos que yo no veo, toma mis miradas que yo ya no las quiero.

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Me has pillado en un mal día


Un mal año
Una mala vida
Soy una astronauta en el espacio de tus miradas,
una mala persona recubierta de frases y chorradas.
No soy nada mítico,
no prevaleceré.
No miento,
no siento,
no existo.

La vida es temporal


A veces me pregunto cómo sería creer en algo, pero miro alrededor y se me pasa. Es mucho mejor así. Todas las cosas hacen daño, y cuanto menos duren, mejor.

En realidad no hay nada eterno.
Excepto ellos.
Y van y no existen.

¿Cuál es la velocidad de la oscuridad?

Dicen que no existe.

La oscuridad es la nada y sólo es algo cuando se llena de luz. La oscuridad no existiría si no hubiera luz con la que llenarla, se olvidan de que ocurre lo mismo al revés.
Como la muerte y la vida. ¿Cómo vas a morir si no vives? ¿Cómo vas a vivir si no mueres algún día? Es lo mismo que preguntar cuánto ha vivido o qué edad tenía al morir. Tan complementarios como el amor y el odio, tan adversos como tú y yo.

Bisturí

Destrípame que quiero sangrarte todos estos renglones en la cara. Huye de mí con todas mis armas, que no vale de nada. Porque ya no me importa.

Quiero que te sientas culpable de cada lágrima derramada, de cada promesa rota, de cada gota de sangre desperdiciada. Y es que esto no es más que el principio del fin, otra historia más que no merece ser narrada. Pero aquí estoy yo escribiendo con mis dedos maltrechos y corruptos a lo largo de tantas decepciones, que han escrito más de lo que jamás le desearía a nadie. Y aquí estoy yo. Sola. Encadenada. Deshilachada y desaprovechada.

Que sigo siendo aquella niña estúpida, no te lo niego. Pero ahora cuando me castigan ya no lloro, me corroen por dentro todas las lágrimas que no expulso y, como ya sabes, me dan alergia. Casi tanto como tus besos. Soy amarga hasta la médula y no soporto el calor humano.

Y no estoy aquí para quejarme, sino para dejar constancia. Los hechos son muy distintos a lo que mis manos os cuentan, mis manos no escriben, mis manos lloran, y yo lo siento.

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Perder el sentido


Volverse loco. No ser más  que uno mismo, reír hasta ahogar las lágrimas. Recordar que todo fue mejor y que puede que algún día lo sea. Aferrarse a la esperanza, con pensamientos encontrados, rectificar incertidumbres, borrar los miedos de un futuro mejor.  Empezar un nuevo capítulo, de repente, sin huir, luchando por conseguir las metas más imposibles.

Y yo me voy. A otro país en lo más profundo de mis entrañas, a un lugar en el que nadie me encuentre, mucho menos yo. Me voy a ser yo misma en otro sitio, que aquí no me conocen, voy a gritar en mi burbuja hasta quedarme sin aire. Estaré a años luz de mi alter ego.

Estaré donde nunca he estado.

Pero de alguna manera seguiré conectada, por un fino hilo que une la razón y el desorden, a mi otra yo, esa que sigue con los pies en la tierra. Simplemente me contará lo que pasa. Me dirá que todo va bien, que desde que me he ido todo va mejor. Que ya no piensa tanto, que su vida es más sencilla, que los demás no sufren por mí.

Es por eso que me quiero ir.

Y si pudiera, ésto sería una carta de despedida.


Soy yo mi propia ama


Y con eso, tengo todas las de perder.


Son esas las palabras que te hacen escupir tu alma poco a poco. Unas pocas letras y todo lo que queda de ti es una pared impregnada de vómito con grumitos de lo que algún día fuiste. Y pensar que pueda llegar a hacer tanto daño una idea plasmada en palabras, un pensamiento nunca visto.

Y ahí estás tú. En un banco perdido en el abismo de tus defectos, en un diario maloliente y peor escrito. Expulsando hasta el último recuerdo de tus adentros. Llorando hasta que tu vómito se confunde entre tus lágrimas. Si no puedes ni mirar al frente, no intentes mirar atrás. 

La vida es demasiado triste como para dejarla marchar.

Échate un poquito de sal en las heridas, que así escuecen más. Así podrás notar que estás viva, así todo esto se pudrirá. Pero pretendes arder en el infierno, el paraíso de los desheredados, para poder quitar pétalos a flores marchitas de esas que te inventas en tus sueños más amargos. 

Ojos vidriosos reflejando utopías de mierda.
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Puntos suspensivos


Bajo el vacío de mis miradas, muy cerca de la locura de las demás, se encuentra un trozo de mi cordura, pidiéndome a gritos que la recoja de una vez.

Mi camino nunca estuvo determinado, pero hice como que sí, así todo es más fácil, así puedo vivir sin pensar en mí. 

Que no entiendo este mundo ni quisiera, que es demasiada mierda para mí sola. Que mi disfraz está raído y amedrentado de cargarle tanta soledad. Y son esas simples cosas las que me llenan, el andar por la naturaleza en paz, y que me da igual no poder controlar ni un ápice de lo demás.

En el abismo de mis palabras, existe algún tipo de significado, no sabría yo decírtelo, pero me duele sólo de mirarlo. Me duele pensar. Me duele ya, hasta respirar.

Recógeme en cualquier portal
en cualquier señal de tráfico
en cada cuadro que mires
en toda frase que leas.
Recógeme del suelo
Que soy basura, soy escombro
Soy un pedazo de algo que nunca fui
Mi vida es tan simple como todas las demás
Y eso me mata
Sácame de aquí
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Lo siento


Siento estar tan estúpida, pero es mi forma de ser. Le pido al mundo la revancha y le doy tanta pena que me regala un café. Un par de miradas y él y yo somos uña y carne. Pero es un mundo, cómo no, no hecho para mí. Sigue siendo el reloj el que marca el tiempo, y no yo. Son mis pasos los que advierten la llegada de algo nuevo. Hay alguien detrás de mí, pero no lo consigo distinguir. Quizá sea mejor así.

Me gustas mucho más callada.
Me gustas más cuando no hablas.

Me gusta simplemente ser de alguien para dejar de pertenecerme a mí misma.

Joder, joder, joder, me acabo de dar cuenta de que soy yo la que me sigue, no podía haber animal más peligroso, más hambriento de sangre y más en extinción en este momento.

Agazapada, cautelosamente arrinconada. Como una gacela moribunda. Como un tigre demasiado viejo, demasiado tonto o demasiado cansado.
Como una pantera. Sin uñas, ni dientes.

Esperando.

Siento ser tan estúpida.
Siento ser tan estúpida.
Siento ser tan estúpida.
Siento ser tan estúpida.

Siento escribir letra tras letra, que un copy paste no podría expresar lo que siento.
Que tengo miedo de que mis lágrimas creen un cortocircuito al chocar con el teclado.
Y siento ser tan estúpida.
Siento ser tan estúpida.
De tenerte más miedo a ti que a la muerte
De necesitar ser alguien en este vacío
De no entender ni cómo ni porqué de nada
De necesitar entender demasiado
De roer tus pensamientos
De no lograr nada
De no intentarlo
Siento ser tan estúpida.
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Entonces, ¿ya está?

Ese libro en blanco que llevaba tanto tiempo intentando llenar de estúpidas ideas y sueños incumplidos ha desaparecido. Y si ha desaparecido es por mi culpa. Sólo llegué a enmarañar unos cuantos pensamientos plasmados en garabatos que nunca nadie verá. Lo máximo que conseguí fue intentarlo, nada más. Me quedé en 0, en menos que nada, en un abismo inexistente del ridículo de mis rarezas. Un intento de describirme a mí misma en un retrato un tanto demacrado. Simplemente una foto borrosa.

Y no creo que llegue a conseguirlo. Ni yo ni nadie, en realidad. Eso de vivir es más difícil de lo que parece. Lo intento, pero se me escapa entre los dedos. Y es que se me gastan los colores de tanto intentar pintar, que nunca sale nada, y si sale, me da igual... Que ya no sé que caminos tomar porque todos son incorrectos, porque ninguno me llena... Y qué más da... Me limitaré a ser uno más. 


Fdo.: Un ser "viviente".
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Volar

Sentir el hielo en mis pulmones, el miedo en la sangre y un poco de alcohol en el cerebro. Lo más parecido a ser omnisciente es morir. Soy tan joven e inculta. Seguiré trepando por las ramas de mis años hasta que no quede cima, hasta que no me quede vida y quizá así lo consiga.


Le he hecho un pequeño desgarre a mi disfraz de humana. Llevaré más cuidado.
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