2

Lo que nos separa



Lo que nos separa son simples palabras. Es el aire entre terrenos y el vuelo de mil especies. Lo que nos separa no es real. Son vías de tren y el beso de mil parejas. La incertidumbre, la inseguridad y todas las sonrisas. Lo que nos separa no es nada. Son 500 kilómetros y tus pantalones. Son los suspiros que no me puedes dedicar. Lo que nos separa somos nosotros, físicamente, cuerpos estúpidos poseedores de bellas mentes. Lo que nos separa es inútil, porque nada nos separa.

Es el miedo y la incredulidad. Lo grande que nos viene todo y las ganas de llorar. Lo que nos separa no existe, porque no existe nada más. Odio ajeno, millones de personas, wi-fi, Twitter, 3g, televisores en HD y todo lo que no ves. Lo que nos separa es el tiempo, el tic tac, las miradas de reojo al calendario, el 24, el 25, el 26, el 27 y todos los 28 de cada uno de los meses. Son las tiendas, es la sociedad, la compra-venta de cualquier moral estúpida, el perder la dignidad en cada bar. Los abrazos que no me puedes dar.

Lo que nos separa no es nada, porque nada nos separa.


4

No ser

¿Dónde está la línea que separa el dolor y la desgana? El ser o no ser de cada día. Decido existir cada mañana. El miedo de mirar y no poder ver nada. Mi camino está empedrado y alborotado, abarrotado de gente que desconozco, de ojos vacíos y mil y un desengaños. Retiro lo dicho. Toda mi vida es ese río. Voy a cruzar esa línea inexistente para poder volver a verme.

No hay cosa que deteste más que ponerme a pensar. Y preguntarme cada día cual es la nota disonante de mi existencia. Y recubrir mi piel de interrogantes sin respuesta. 

Tengo una corazonada irracional. Creo que voy a poder respirar.

Me agobia demasiado esta ropa, cada uno de los sistemas de protocolo social.

Estoy ensangrentada.
Y asustada.

Tal y como nací.

0

Silencio


En las miradas de la gente, en el tacto de lo incierto, en un futuro imprevisto y en cada una de las malas decisiones.

Que los cafés los carga el diablo y tus labios son un terreno por explorar.

...Y despertarnos bien tarde para conocernos con las manos es una regla inquebrantable.

Somos como una tarde de invierno, como un vendaval sin frenos. Dos esculturas de hielo arropadas de calor hasta las cejas. El huracán. Los besos que te doy si me dejas.

Fue más de lo que nadie sabe. Sigue siendo incluso ahora. Me pegué un atracón de ti y aún tengo el sabor en la boca. 

Y tengo un miedo irracional. Mis escalofríos predicen que todo saldrá bien, mis entrañas que todo saldrá mal. Pero no creo que haya ninguna etiqueta moral en todo esto, ni bueno ni malo, simplemente perfecto.

Cuando estoy cegada soy mucho más feliz.

Cuento el tiempo en horas, minutos y suspiros. Que mi corazón ya sólo hace "tic toc" de tanto esperar. De tanto desesperar.

Espero lo fugaz, espero lo efímero, espero esos suspiros recreados en la memoria y nunca en el olvido. Un par de besos eternos. Esa conexión inevitable, esas miradas de sinceridad irrefutable. Tus manos. Mis ganas. Mi sonrisa y tus palabras.

Human race


Decidme para qué queremos los coches, para qué queremos las casas.
Decidme que es verdad que necesitamos protección.

Convencedme de que no somos una plaga. Convencedme de que existe Dios.
Repetidme eso del amor. Que os queréis unos a otros, he oído ¿no?

Decidme para qué exactamente,
para qué existimos.

Perdonadme estas incoherencias, estos interrogantes indiferentes; disculpad que suelte tantas paparruchas indecentes. Sólo me gustaría saber lo que parecéis saber todos y así poder esbozar la misma sonrisa de imbécil.


5

It doesn't hurt me

Quiero retorcerme entre tus brazos
Volver a quererte a base de gemidos
Beber de tus latidos
Sudar en tus sentidos.

Quiero acariciar tu piel,
que ya es enteramente mía,
y que me regales media sonrisa
y esa mirada repleta de picardía.

Quiero poder creer que no hay final
al menos mientras me grites al oído
que quieres más  y más.

Sentir tus escalofríos
Recorriendo tus suspiros
Y más tarde, los míos.

Quiero poder creer en tus besos
Que es en lo único que tengo fe
Y rezar y rezar, quizá en exceso
Cada vez que me quieras querer.

Arañarte hasta en el alma
Hacer que sangres de tanto amar
Moler tus huesos a mordiscos
Que sé que te encantará.

Derretirte en placenteras utopías
Conseguir que me quieras así
Todos
 Y cada uno
De mis días.
0

She's coming over


Atrapo. Degrado. Como un suicidio. Como tus venas partidas. Desgarro tu piel y tus sentimientos. Te duelo, te reto. Te falsifico. No te pertenezco. 


Volvió a sentir la brisa en su rizada cabellera. Quizá sólo fuera un suspiro. Estaba confundida a causa de todos esos sentimientos. Ataviada de recuerdos que cualquiera querría olvidar, dio un paso al frente, un paso nada más. Fue suficiente. Ya no había nada. Volverá a hacer el mismo daño, es la misma historia. Es el mismo libro escrito por otras manos. 

Es una chica extraña, como una carta sin sello. Perdida entre lechuzas que no consiguen alzar el vuelo. Un poco de gasolina y ese mechero. 


2

No hay solución

Recórreme los huesos, que los tengo helados. Están rotos y maltrechos de estar tanto tiempo en mi escondite, ese que tengo justo detrás de las lágrimas, donde me guardo lo que nunca lloro y lo que nadie sabe. Porque nadie sabe nada, ni siquiera yo. En realidad no hay nada que saber, quizá eso sea lo que más me duele. Nada es especial, nada es único ni original.

Pero está todo tan lleno de vida, tan lleno de amor, repleto de cosas que no existen, invenciones que creamos para paliar nuestras ganas de vomitar muerte por las esquinas, que casi casi consigo que mis ojos brillen al mirar. El reflejo de las cosas que nunca fueron, la sombra de las cosas que serán; todo encadenado, aterciopelado, envuelto y nosotros maniatados. No hay nada que hacer ya. Nuestro destino está escrito, pero no hay nada escrito porque no hay un final. ¿Qué pretendo entender? Voy a seguir un ratito más escondida, que se está mucho mejor, ya que no tengo que actuar.

Y recórreme otra vez. Siente mi calor con tus manos. Desgasta mis labios con el roce de tu alma. Canaliza tu pasión mediante miradas desgarradoras. Acaricia mi dolor. Cúrame e intoxícame. Respira en mi boca, prueba mis ganas, destroza mis llantos y gánate cada una de mis palabras. Sé mi poesía. Mis ganas de vivir, mi suicidio diario. Mi elucubración más preciada. Mi juguete sin romper, mi aliento, mi nada.

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