I'll be your king volcano right for you again and again.
Hace mucho, mucho tiempo, en un reino remoto, vivía una princesa desencantada. Su castillo, hecho de mármol negro, estaba rodeado de murallas impenetrables, guardianes salvajes, frondosos bosques y fosas kilométricas. Todas las ventanas eran diminutas, para que ni sus pensamientos pudieran escapar.
Ella pintaba, leía, mataba el aburrimiento y la desesperanza como podía. Todos los días sacaba su mirada a pasear por una de las ventanas, para ver si por fin venía su príncipe a rescatarla.
Escuchaba black metal, miraba el firmamento a través de su techo de cristal, escribía poesías sin terminar. Su único amigo era el dragón que cuidaba del castillo.
De largo cuello, escamas negras y mirada profunda, el dragón cuidaba de la princesa como si fuera su única misión en la vida. No se podría perdonar si alguien hiriese a esa bella dama, si alguien hiciera sólo un rasguño a su piel de porcelana.
El dragón y la princesa mantenían conversaciones trascendentales, hablaban de la vida y de la muerte, compartían ideas y se reían juntos.
Y un día, sin darse ni cuenta, la princesa dejó de esperar. Dejó de esperar un valeroso príncipe que la rescatara, para estar ansiosa cada mañana por conversar con su querido dragón.
Así fue como escapó de su prisión. Acariciando las escamas de su amado sobrevolando su imaginación.